Rafael Arráiz Lucca: “Gallegos es el Shakespeare de Venezuela”

Para el escritor, la mejor forma de salir de una sociedad militarista es despertar el interés por los héroes civiles de la historia.

Hace 90 años, el escritor Rómulo Gallegos escribió una obra en la que contemplaba el llano apureño desde la rudeza y temple de una mujer tan indómita como el país que trataba de plasmar, y del que tiempo después fue presidente con un desenlace que pareciera sacado de sus propias novelas.

Para el reconocido poeta, escritor y docente universitario Rafael Arráiz Lucca, “toda la novelística galleguiana es trágica en el sentido griego de la palabra”. Desde la librería Kalathos del Centro de Arte Los Galpones, presentó ayer la reedición corregida por Ediciones Fundavag que reúne en un solo tomo las tres novelas del maestro literato que forman su “trinidad dorada”: Canaima, Cantaclaro, y por su supuesto, Doña Bárbara.

Después de años sin ser publicado, la edición llega de manos de una editorial fundada en 2012 por el difunto Filippo Vagnoni, un inmigrante italiano que se enamoró de estas tierras y que tomó la iniciativa de publicar a aquellos autores que parecían haber sido relegados por las instituciones del Estado y los grandes grupos editoriales.

No obstante, más que por una cuestión de abandono gubernamental, en el caso de Gallegos, parte de su exclusividad también corre por un tema de derechos de autor -los cuales siguen en manos de la familia del escritor- , y que pudo resolverse para este libro, considerado por Tina Melarosa, presidenta de Fundavag, como “una edición definitiva y canónica”.

En sus palabras de presentación, Arráiz Lucca, más que hablar sobre la eterna lucha entre la civilización y la barbarie en la obra de Gallegos, profundizó en el aspecto psicológico que emana de ella, y cómo se dedicó a explorar los símbolos de cada región del país con una visión de nuestro inconsciente colectivo bastante junguiana. “Sin proponérselo, dio con espacios importantes de la psique venezolana”, acotó.

De este modo, añadió, se puede ver la vida de las haciendas barloventeñas en Pobre Negro, la Guajira zuliana en Sobre la misma tierra, la selva en las márgenes del río Orinoco en Canaima o Caracas y sus campos aledaños en La Trepadora.

“Gallegos, con su gran intuición, crea unos personajes arquetipales y contribuye decididamente a hacer del llano el espacio simbólico venezolano”, señala.

Para el poeta, quien además es miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, las tres obras seleccionadas por Fundavag son las más representativas de Gallegos, y especialmente Doña Bárbara, incluso más que Cantaclaro, a su juicio, refleja el espíritu del llano.

“La vigencia de Doña Bárbara es permanente. Gallegos es nuestro Shakespeare, es el hombre que da con nuestros arquetipos, con los mitos nacionales”, agrega.

-¿Cree que Gallegos sigue siendo el máximo exponente de nuestra literatura?
-Sigue siendo el primer novelista que dio con aspectos medulares de la venezolanidad. Eso no quiere decir que no haya novelistas posteriores extraordinarios. Por supuesto que los hay, incluso te diría que Gallegos, desde el punto de vista de la escritura, ya ha sido superado. Lo que ocurre con Gallegos es que sus novelas se tejen con el alma, con el espíritu venezolano de una manera como no ocurrió con ningún otro.

En un tiempo donde el país ha sucumbido ante una serie de antivalores y costumbres importados, Arráiz Lucca parece leer en las líneas de los libros de Gallegos arquetipos atemporales que forman parte de nuestra cultura, más allá de los estereotipos, como el malandro o el bachaquero.

“Todos esos arquetipos están vigentes, con pequeñas variaciones. En la presentación dije que llega al punto de que en Doña Bárbara el personaje principal es una mujer. En la sociedad venezolana la mujer, la madre, es el epicentro. El hombre, su presencia es muy tenue o ausente en la familia, y eso sigue siendo así. En Venezuela hay millones de doñas Bárbaras”, explica el docente.

El bautizo del libro, que se hizo con vino, como signo de que pronto se avecinan tiempos mejores, contó con la presencia de Teresa Alvarenga, destacada periodista cultural y viuda del ensayista Óscar Rodríguez Ortiz, autor del prólogo de la edición de Fundavag, quien no pudo ver la obra materializada, pues falleció apenas hace tres semanas.

A pesar de que las editoriales del Estado parecieran en los últimos años centradas en publicar solo a un grupo de autores ideológicamente convenientes con el proceso, Arráiz Lucca no cree que se haya necesariamente olvidado a los nombres que forjaron la literatura venezolana, tal es el caso de Gallegos, Orlando Araujo o Salvador Garmendia, a quienes reivindica, resaltando que han conseguido un nuevo auge gracias a las editoriales independientes.

“De Salvador Garmendia se acaban de publicar los tres tomos con todos sus cuentos, precisamente por Fundavag, y se consiguen en todas las librerías, más bien Salvador Garmendia se consigue más que antes”, resalta.

-¿Cuál sería su balance de los últimos veinte años de Venezuela en el plano cultural?
- En los últimos veinte años la cultura ha manifestado una potencia, una fuerza, una independencia y una libertad como nunca antes había ocurrido. La cultura venezolana ha crecido al margen del Estado, y esa es una prueba muy grande de su vitalidad y de su fuerza.

-¿Qué papel puede jugar la cultura en los tiempos actuales que vive el país?
-La cultura siempre juega un gran papel en cualquier coyuntura de cualquier nación. Es el intelecto, la imaginación, el alma de los pueblos expresándose. La cultura siempre está presente. En el fondo todos somos seres culturales.

Para Arráiz Lucca, Gallegos forma parte, junto a Juan Germán Roscio y José María Vargas, de los civiles más ilustres con los que ha contado la nación. Parte de ello se refleja en su libro Civiles (Editorial Alfa, 2014), en el que intenta rescatar en el imaginario venezolano a aquellos héroes hechos a un lado por una cultura militarista y anclada en revivir anacrónicamente las viejas glorias de la guerra de independencia.

Para rescatar las figuras civiles de la historia, Arráiz Lucca cree necesario despertar el interés por ellos al hablar sobre sus vidas y llevarlos a la televisión, la literatura o el internet. Por eso, tiene entre sus proyectos una segunda parte de Civiles, donde narrará las vidas de personajes como Santos Michelena, Arturo Michelena, Eugenio Mendoza Goiticoa, Manuel Felipe Tovar, primer presidente electo por voto directo y secreto o Arnaldo Gabaldón, médico que erradicó el paludismo de Venezuela, entre otros doctores, ingenieros y constructores de país.

En: http://www.eluniversal.com/entretenimiento/31507/rafael-arraiz-lucca-gallegos-es-el-shakespeare-de-venezuela