{"id":1738,"date":"2018-03-06T14:16:58","date_gmt":"2018-03-06T18:46:58","guid":{"rendered":"http:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/?p=1738"},"modified":"2018-03-06T14:16:58","modified_gmt":"2018-03-06T18:46:58","slug":"para-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/para-la-libertad\/","title":{"rendered":"Para la libertad"},"content":{"rendered":"<p><em>El pasado 29 de noviembre se cumplieron 236 a\u00f1os de Andr\u00e9s Bello. En el marco de la II Feria del Libro del Oeste de Caracas, organizada por la Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello, Rafael Tom\u00e1s Caldera, abogado, fil\u00f3sofo, ensayista e individuo de n\u00famero de la Real Academia Venezolana de la Lengua, dict\u00f3 la lecci\u00f3n magistral, cuyo texto ofrecemos<\/em><\/p>\n<p>Al concluir su program\u00e1tico discurso en la instalaci\u00f3n de la Universidad de Chile, el 17 de septiembre de 1843, donde expuso de manera admirable la misi\u00f3n de la universidad en estas tierras, Andr\u00e9s Bello hace profesi\u00f3n de su amor por la libertad. Dice: \u201cLa libertad, como contrapuesta, por una parte, a la docilidad servil que lo recibe todo sin examen, y por otra a la desarreglada licencia que se rebela contra la autoridad de la raz\u00f3n y contra los m\u00e1s nobles y puros instintos del coraz\u00f3n humano, ser\u00e1 sin duda el tema de la universidad en todas sus diferentes secciones\u201d (1).<\/p>\n<p>Presentada quiz\u00e1 muy al estilo de la \u00e9poca, en contraposici\u00f3n con la \u201cdocilidad servil\u201d y con la \u201cdesarreglada licencia\u201d, nos plantea sin embargo un desaf\u00edo a la reflexi\u00f3n y, sobre todo, a nuestra pr\u00e1ctica contempor\u00e1nea. Quisiera entonces, para atender a la amable invitaci\u00f3n que se me hizo, proponer algunas consideraciones al respecto, en particular con mayor atenci\u00f3n a la estructura moral de la libertad (2).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 \u2013preguntamos\u2013 habr\u00eda de ser la libertad el tema de la universidad en todas sus diferentes secciones? Desde luego, no se trata de que no se ense\u00f1e otra cosa en la universidad cuando, al contrario, el discurso formula un amplio programa de estudios. Se tratar\u00eda m\u00e1s bien de que la libertad sea asunto preferente en toda la vida universitaria. Preguntemos ahora: \u00bfqu\u00e9 estrecho v\u00ednculo hay entre universidad y libertad para se que pueda avanzar una afirmaci\u00f3n como esa?<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Antes, sin embargo, hemos de recordar que Andr\u00e9s Bello ve\u00eda con mucha claridad la diferencia entre la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica que se hab\u00eda luchado por lograr y la libertad civil a\u00fan por conquistarse. Hab\u00edamos llegado a ser independientes, ten\u00edamos que conquistar una vida en libertad (3): \u201cTal ha sido el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n hispanoamericana, considerada en su desenvolvimiento espont\u00e1neo; porque es necesario distinguir en ella dos cosas, la independencia pol\u00edtica y la libertad civil. En nuestra revoluci\u00f3n la libertad era un aliado extranjero que combat\u00eda bajo el estandarte de la independencia, y que aun despu\u00e9s de la victoria ha tenido que hacer no poco para consolidarse y arraigarse\u201d.<\/p>\n<p>De all\u00ed esta apreciaci\u00f3n suya sobre el destino del Libertador: \u201cPara la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica, estaban mucho mejor preparados los americanos, que para la libertad del hogar dom\u00e9stico. Se efectuaban dos movimientos a un tiempo: el uno espont\u00e1neo, el otro imitativo y ex\u00f3tico, embaraz\u00e1ndose a menudo el uno al otro, en vez de auxiliarse. El principio extra\u00f1o produc\u00eda progresos: el elemento nativo, dictaduras. Nadie am\u00f3 m\u00e1s sinceramente la libertad que el General Bol\u00edvar; pero la naturaleza de las cosas lo avasall\u00f3 como a todos; para la libertad era necesaria la independencia, y el campe\u00f3n de la independecia fue y debi\u00f3 ser un dictador. De aqu\u00ed las contradicciones aparentes y necesarias de sus actos\u201d (4).<\/p>\n<p>La conquista y el fomento de la libertad habr\u00eda de ser obra de los legisladores, fundamentada en la educaci\u00f3n. \u201cEn suma \u2013explica Iv\u00e1n Jaksic, estudioso de la obra de Bello\u2013, solo la educaci\u00f3n pod\u00eda transformar a un individuo en ciudadano, y solo el ciudadano pod\u00eda sostener la rep\u00fablica. Era por lo tanto un inter\u00e9s fundamental del Estado el promover la educaci\u00f3n\u201d (5), y esa \u2013podemos a\u00f1adir\u2013 era la tarea de la nueva universidad, no tan solo por la labor propia, desarrollada en sus claustros, sino por el cometido de supervisar y dirigir la educaci\u00f3n en sus diversos niveles.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Verdad es que si fuera una mera escuela profesional o t\u00e9cnica, en lugar de una universidad, no habr\u00eda quiz\u00e1 tal v\u00ednculo ni ser\u00eda adecuado formular un planteamiento como este que ha hecho Bello. Porque, aparte de cualquier otra cosa que pueda significar, nos propone en primer t\u00e9rmino, la cuesti\u00f3n de la libertad acad\u00e9mica. No tendr\u00eda sentido indicar que de alg\u00fan modo la libertad sea tema en todas las secciones de la universidad si la universidad misma carece de ella. Primero pues la libertad acad\u00e9mica y, como componente suyo, la libertad de c\u00e1tedra, seg\u00fan solemos decir.<\/p>\n<p>Al hablar de \u2018libertad acad\u00e9mica\u2019 afirmamos ante todo, con c\u00e9lebre frase, que C\u00e6sar non est supra grammaticos, que el poder no est\u00e1 por encima de la ciencia y del conocimiento. Pero ello supone \u2013debemos tenerlo en cuenta\u2013 el cultivo del conocimiento de modo liberal, no utilitario. Es decir, supone que se busca y se transmite el conocimiento por el valor que encierra para la vida humana, orientada y fundada en la verdad.<\/p>\n<p>En nuestro mundo actual de \u201ccarrierismo\u201d, justificado en la medida en que los estudiantes necesitan un portafolio para moverse en las amplias dimensiones del mundo globalizado; y de los Massive Online Open Courses (MOOCS) que parecen dejar anticuada cualquier universidad, con sus c\u00e1tedras, sus departamentos, laboratorios y biblioteca, con sus campus en una palabra, resulta de mucha importancia mantener lo que ha sido espec\u00edfico de la instituci\u00f3n universitaria.<\/p>\n<p>Esto ha sido, desde el primer momento y de manera constante con el paso de los siglos, el cultivo libre del saber. La libertad aparece pues como esencial en la labor universitaria: libertad para alcanzar el conocimiento, libertad para comunicarlo. Dicho de otra manera, sin libertad no se podr\u00eda estar a la altura en una instituci\u00f3n que no simplemente transmite lo adquirido en el orden del saber sino que procura formar a sus estudiantes en la producci\u00f3n misma del conocimiento.<\/p>\n<p>Esta tarea engendra un temple humano, una madurez en el amor al conocimiento por el conocimiento mismo que distingue a la comunidad universitaria de otros centros o modos de difundir la informaci\u00f3n. Pertenece al mundo universitario un verdadero amor a la verdad.<\/p>\n<p>Ello corresponde a lo que hemos llamado la estructura moral del acto libre. La decisi\u00f3n en la cual elegimos un curso de acci\u00f3n determinado sigue en el ser humano a la deliberaci\u00f3n, ese esfuerzo por discernir lo bueno que podemos, o debemos, hacer. Quien delibera no procura determinar los medios para hacer da\u00f1o, aunque eso podr\u00eda ser (y por desgracia es) una posibilidad, incluso frecuente. El que delibera se pregunta acerca de lo bueno que querr\u00eda alcanzar, aqu\u00ed ahora, frente a los espejismos que nos asedian a la hora de decidir. Se aleja de esa \u201cdocilidad servil que lo recibe todo sin examen\u201d, la cual no dar\u00eda lugar a la tarea de deliberar; pero tambi\u00e9n debe alejarse de una \u201cdesarreglada licencia que se rebela contra la autoridad de la raz\u00f3n y contra los m\u00e1s nobles y puros instintos del coraz\u00f3n humano\u201d, puesto que gobernado por impulsos arbitrarios no ejercer\u00eda la libertad propia de un ser racional.<\/p>\n<p>La pregunta por la verdad del bien que buscamos realizar, esencial en la deliberaci\u00f3n, act\u00faa la apertura trascendental del alma, que se sobrepone de esa manera a las presiones de los est\u00edmulos y a las limitaciones de la circunstancia. Actuamos en conciencia, como corresponde a nuestro ser racional. La verdad del fin buscado y la verdad del acto aseguran nuestra libertad. Podemos entonces actuar porque queremos hacerlo. M\u00e1s a\u00fan si lo querido es en verdad para nosotros objeto de amor.<\/p>\n<p>De esta manera nos resulta claro que en la entra\u00f1a del acto libre hay una determinaci\u00f3n ante los valores, que invitan, nos llaman, no nos coaccionan. Por eso la responsabilidad est\u00e1 en la estructura del acto y no solo como una consecuencia suya, una vez realizado. Podr\u00edamos decir que el acto libre es una autodeterminaci\u00f3n responsable (6) y, con Viktor Frankl, afirmar: \u201ccomo se\u00f1or de mi voluntad soy creador, como siervo de mi conciencia soy criatura\u201d (7). Esa conciencia que nos revela como criatura, se\u00f1ala al mismo tiempo y realiza la trascendencia del ser humano. Somos un ser, no el Absoluto Personal, que comprende su inserci\u00f3n en lo real y, en particular, en la comunidad de los seres humanos. As\u00ed, en la adhesi\u00f3n a la conciencia, que busca la verdad de la acci\u00f3n, nos ponemos m\u00e1s all\u00e1 de las relaciones de fuerza: nos abrimos al mundo de lo justo.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Como corporaci\u00f3n de maestros y estudiantes, corporaci\u00f3n de escolares, la universidad tiene un gran efecto en la sociedad a la cual pertenece, en la cual se halla inserta. Es en la vida social una instituci\u00f3n dedicada a la verdad y, por ello, un centro de difusi\u00f3n del saber. \u201cLa universidad \u2013nos dice Bello\u2013 no ser\u00eda digna de ocupar un lugar en nuestras instituciones sociales, si (como murmuran algunos ecos oscuros de declamaciones antiguas) el cultivo de las ciencias y de las letras pudiese mirarse como peligroso bajo un punto de vista moral, o bajo un punto de vista pol\u00edtico\u201d(8). Al contrario, como la propagaci\u00f3n del saber es una de sus condiciones m\u00e1s importantes porque de otra manera las letras no ser\u00edan m\u00e1s que unos pocos puntos luminosos, \u201clas corporaciones a que se debe principalmente la rapidez de las comunicaciones literarias hacen beneficios esenciales a la ilustraci\u00f3n y a la humanidad\u201d (9). No ciertamente por la sola rapidez, hoy privilegio de internet, sino porque \u2013dir\u00e1 el maestro\u2013 \u201cla difusi\u00f3n de los conocimientos supone uno o m\u00e1s hogares, de donde salga y se reparta la luz, que, extendi\u00e9ndose progresivamente sobre los espacios intermedios, penetre al fin las capas extremas (\u2026). Los buenos maestros, los buenos libros, los buenos m\u00e9todos, la buena direcci\u00f3n de la ense\u00f1anza, son necesariamente la obra de una cultura intelectual muy avanzada. La instrucci\u00f3n literaria y cient\u00edfica es la fuente donde la instrucci\u00f3n elemental se nutre y se vivifica\u201d (10).<\/p>\n<p>Junto a la difusi\u00f3n del conocimiento y como lo m\u00e1s fundamental est\u00e1 el amor mismo a la verdad, que da lugar a la instituci\u00f3n universitaria y le confiere su sentido permanente. No se trata, en efecto, de sacralizar el conocimiento que, como toda empresa humana, resulta parcial, insuficiente, siempre sometido a correcci\u00f3n. Por eso, al comentar que \u201ces m\u00e1s seguro el deseo de buscar la verdad que la presunci\u00f3n de conocer lo desconocido\u201d, dir\u00e1 san Agust\u00edn, formulando un sabio consejo: \u201cBusquemos pues como quien ha de hallar; y encontremos como quien ha de buscar. Cuando el hombre haya terminado, entonces comienza (Eccli 18, 6)\u201d (11).<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>El amor a la verdad, m\u00e1s que una afirmaci\u00f3n de dogmatismo como ocurre con el truth possesor de las ideolog\u00edas, es una primera verdad acerca de la persona, una de las inclinaciones b\u00e1sicas de la naturaleza del animal dotado de entendimiento, que hace posible y funda la comunidad, al mismo tiempo que nos dispone a la trascendencia. El alma humana es, dir\u00eda Voegelin, sensorium de la trascendencia.<\/p>\n<p>Para comprender algo de lo que encierra este amor a la verdad, perm\u00edtanme proponer una triple dimensi\u00f3n en la cual se despliega o, mejor, un triple momento en el cual se realiza. Ello dar\u00e1 contenido concreto a nuestra afirmaci\u00f3n y, sobre todo, permitir\u00e1 dise\u00f1ar un ideal que debemos buscar. Ese triple momento podr\u00eda enunciarse as\u00ed: apertura, objetividad, comunicaci\u00f3n (12).<\/p>\n<p>El primer momento en el despliegue del amor a la verdad puede ser llamado apertura. Apertura significa atenci\u00f3n y concentraci\u00f3n, saber escuchar y saber preguntar, permitir que lo actual se manifieste y no ceder hasta penetrar su realidad. Es la inteligencia abierta a la captaci\u00f3n de lo que es. Se pregunta por cada cosa y se ensaya el camino, el m\u00e9todo que pueda conducir a conocerla.<\/p>\n<p>Como ha sido subrayado desde antiguo, el asombro es el primer paso de la investigaci\u00f3n (13). Digamos, pues, con un autor moderno, que para resolver un problema cualquiera lo primero que se requiere es haberlo planteado y comprendido como problema. Se requiere en suma desear resolverlo (14).<\/p>\n<p>Si el primer momento lo hemos llamado apertura, el segundo puede recibir el nombre usual de objetividad. No es otra cosa la objetividad que una atenta sumisi\u00f3n a lo real ya presente a la inteligencia. \u00bfPodemos citar algunas modalidades concretas que esta actitud realiza: desde la paciente recolecci\u00f3n de los datos hasta la b\u00fasqueda de la expresi\u00f3n precisa, le mot juste?<\/p>\n<p>Acaso resulte m\u00e1s gr\u00e1fico el contraste con algunos de sus opuestos: afirmarse en las propias ideas, sean o no expresi\u00f3n de lo que es; contentarse con lo veros\u00edmil en desmedro de lo verdadero; tomar la realidad como simple material para nuestros proyectos; cultivar la oscuridad en el discurso para causar admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente, el amor a la verdad implica su comunicaci\u00f3n, porque se experimenta inaceptable una convivencia no fundada en la verdad. Lo que apreciamos como el mayor de los bienes en nuestra vida, eso queremos que se realice en la sociedad. La verdad no es objeto de consumo individual. Tener una verdad es, propiamente hablando, adherirnos al juicio que la expresa. Comunicarla es as\u00ed condici\u00f3n misma de nuestro existir en la verdad: que la palabra diga verdad, que el gesto la signifique, que la acci\u00f3n se mida por ella.<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>De esta manera, resulta para la persona y para la comunidad universitaria el deber de dar un claro testimonio de la verdad. Si no hay verdad, como en el relativismo, o la presunta verdad se transforma en medio de opresi\u00f3n, como en el totalitarismo, se destruye la comunidad humana, se disuelve la vida social.<\/p>\n<p>\u00bfPero no es este deber \u2013de dar testimonio de la pertenencia del hombre a la verdad\u2013 algo urgente en Venezuela? Digo \u2018Venezuela\u2019 para no entrar en la situaci\u00f3n de otros pa\u00edses donde se asiste hoy a una ola de intolerancia en los campus universitarios.<\/p>\n<p>Nuestra sociedad venezolana est\u00e1 oprimida por la mentira para justificar un ejercicio \u2013abusivo y torpe a la vez\u2013 del poder. En las instituciones, en el discurso p\u00fablico, en el proceso social se predica cada d\u00eda la mentira, mentira y no tan solo falsedad porque no se trata de errores sino de enga\u00f1os. As\u00ed hemos perdido la libertad que nos compete como ciudadanos.<\/p>\n<p>Sufrimos a diario el uso de los medios de comunicaci\u00f3n, de modo saturante, para difundir una falsa interpretaci\u00f3n de la realidad. Desinformaci\u00f3n y propaganda continua, que han procurado sembrar desconfianza hacia el resto de los actores p\u00fablicos como hacia nuestra reciente historia democr\u00e1tica. Se ha alentado un resentimiento capaz de envenenar la vida social. Desde el primer momento, casi como por instinto, la intenci\u00f3n fue romper la concordia, oponernos no en competencia constructiva sino en confrontaci\u00f3n negativa para dividir el pa\u00eds. Hemos transitado el camino inverso al camino del amor a la verdad.<\/p>\n<p>No podremos recobrar la libertad si no volvemos a la verdad, no como afirmaci\u00f3n dogm\u00e1tica \u2013que no cabe en esto\u2013 sino como aspiraci\u00f3n y como medida, en particular en la vida universitaria donde se trata de cultivar una manera de ser humano.<\/p>\n<p>VII<\/p>\n<p>Pero, nos preguntamos hoy, \u00bfpor qu\u00e9 ha ocurrido, c\u00f3mo ha sido posible este imperio de la mentira cotidiana en nuestra vida social?<\/p>\n<p>Acaso nos hemos deslizado \u2013y es importante darse cuenta\u2013, bajo la presi\u00f3n difusa de la \u00e9poca, hacia un predominio de lo t\u00e9cnico y, con ello, hacia un utilitarismo m\u00e1s ocupado en obtener resultados a cualquier precio que de asentar los principios de la vida en com\u00fan. Sabemos bien que cuando la t\u00e9cnica pregunta si algo es posible, eval\u00faa la capacidad disponible para llevarlo a cabo. No pregunta por su valor para la vida humana.<\/p>\n<p>Resulta claro en este sentido, y es crucial, lo que hemos visto aun en nuestras escuelas de Derecho y de Comunicaci\u00f3n Social. Ambas est\u00e1n bajo la \u00e9gida de lo efectivo: importa lo que funciona y produce resultados, y en esa medida. En un caso ser\u00e1 el rating y, con ello, las ganancias de los medios; en el otro, los arreglos que aseguren buenos honorarios a los grandes despachos de abogados. Mencionar las escuelas de Derecho y de Comunicaci\u00f3n Social es apuntar a lo que puede ocurrir, de hecho ha ocurrido luego en la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La finalidad de la pol\u00edtica es el bien com\u00fan, que exige la realizaci\u00f3n de la justicia. Sin justicia \u2013la sentencia es de san Agust\u00edn\u2013, \u00bfqu\u00e9 son los Estados sino grandes latrocinios? (15). Sin hombres de leyes rectos y no tan solo competentes en una t\u00e9cnica jur\u00eddica, el ejercicio del Derecho en la profesi\u00f3n libre o en la Magistratura estar\u00e1 lejos de su prop\u00f3sito nativo de realizar la justicia y alcanzar el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Sin verdad en la comunicaci\u00f3n, esto es, sin el esfuerzo de informar conforme a lo ocurrido, de opinar con responsabilidad, de entretener sin corromper, \u00bfc\u00f3mo puede subsistir la aspiraci\u00f3n a una vida virtuosa? Pero sin virtud \u00bfc\u00f3mo se podr\u00e1 fomentar en la convivencia el desarrollo arm\u00f3nico de las personas?<\/p>\n<p>En un conocido pasaje del Libro de los Proverbios se lee que \u201cdonde no hay gobierno se hunde el pueblo, y se salva cuando abundan hombres de criterio\u201d (16).<\/p>\n<p>VIII<\/p>\n<p>Al inicio citaba a Andr\u00e9s Bello, como corresponde a la conmemoraci\u00f3n de su d\u00eda y en esta casa de estudios que lleva con orgullo su nombre. Perm\u00edtanme, al concluir, citar al Libertador Bol\u00edvar. En su Discurso de Angostura, en la versi\u00f3n le\u00edda ante el Congreso Constituyente, hay unas l\u00edneas que nos trazan el programa que podr\u00edamos seguir. Dice: \u201cEl progreso de las luces es el que ensancha el progreso de la pr\u00e1ctica, y la rectitud del esp\u00edritu es la que ensancha el progreso de las luces\u201d (17).<\/p>\n<p>Sin duda, es necesario el progreso de las luces para emprender, o reemprender, el dif\u00edcil camino del desarrollo de nuestra sociedad. Ello exigir\u00e1 una verdadera formaci\u00f3n de nuestros j\u00f3venes talentos. Lejos de nosotros pensar que basta con usar los resultados adquiridos por otros, sin comprender que no hay uso posible ni fecundo de la ciencia al margen del cultivo de nuestra capacidad de pensar y el ejercicio del propio criterio al juzgar. Oigamos a Bello: \u201cLa opini\u00f3n de aquellos que creen que debemos recibir los resultados sint\u00e9ticos de la ilustraci\u00f3n europea, dispens\u00e1ndonos del examen de sus t\u00edtulos, dispens\u00e1ndonos del proceder anal\u00edtico, \u00fanico medio de adquirir verdaderos conocimientos, no encontrar\u00e1 muchos sufragios en la universidad\u201d (18). Una mentalidad colonial, a\u00f1adiremos nosotros, incluso disfrazada bajo el ropaje de autoctonismo con que ahora se nos presenta, no conduce sino a una vida espiritual est\u00e9ril o de impostura (19).<\/p>\n<p>Por eso, como bien se nos indica, el progreso de las luces depende de la actitud de la persona: la rectitud del esp\u00edritu es la que ensancha el progreso de las luces.<\/p>\n<p>Esta rectitud del esp\u00edritu es autenticidad, una llamada a ser lo que estamos esencialmente destinados a ser, en ese decurso personal\u00edsimo de la biograf\u00eda de cada uno. Tarea de libertad, de seres que no han sido producidos en serie ni pueden lograr su plenitud sin el ejercicio de su propio albedr\u00edo.<\/p>\n<p>Debe volver la sociedad a recobrar el rumbo perdido. En ello ser\u00e1 decisivo el papel de la universidad que, la primera, debe tambi\u00e9n retomar su cometido propio. Cuando se fund\u00f3 la Universidad de Par\u00eds en los lejanos siglos medievales, pronto ella fue, al lado del Imperio y del Pontificado, una instituci\u00f3n decisiva en el seno de la cristiandad de la \u00e9poca. Su palabra marcaba rumbos. Su existencia misma, como Estudio, como instituci\u00f3n dedicada al cultivo de la verdad \u2013elevada aspiraci\u00f3n del ser humano\u2013, era punto de referencia y canon. Nuestras universidades, cada una en su escala, est\u00e1n llamadas, hoy m\u00e1s que nunca por las miserias de nuestro tiempo, a cumplir esta alta misi\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed podremos vencer el imperio de la mentira y abrir para nuestra tierra de nuevo un espacio de libertad.<\/p>\n<p>_____________________________________________________________________________<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>(1) Discurso pronunciado en la instalaci\u00f3n de la Universidad de Chile el d\u00eda 17 de setiembre de 1843. Recogido en: La independencia cultural de Hispanoam\u00e9rica. Pedro Grases (compilador). Caracas: La Casa de Bello, 1992, pp. 42-43.<\/p>\n<p>(2) Tomo la expresi\u00f3n de san Juan Pablo II. He estudiado el punto en \u201cEstructura moral de la libertad\u201d. Una civilizaci\u00f3n del amor. Caracas: Centauro, 2004, pp. 39-57.<\/p>\n<p>(3) Ver: Rafael Caldera. Andr\u00e9s Bello. Caracas: Cyngular, Biblioteca Rafael Caldera V, 2015, pp. 218-223. Remite a Andr\u00e9s Bello. Obras completas, XIX, p. 168.<\/p>\n<p>(4) \u201cJuicio sobre el trabajo de Lastarria\u201d. En: Obras completas, XIX, pp. 170-171. Citado por Caldera, cit., p. 221.<\/p>\n<p>(5) Iv\u00e1n Jaksic A. Andr\u00e9s Bello: La pasi\u00f3n por el orden. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 2001, p. 158.<\/p>\n<p>(6) As\u00ed Juan Pablo II. Ver: \u201cNo teng\u00e1is miedo\u201d. Andr\u00e9 Frossard dialoga con Juan Pablo II. Barcelona: Plaza &#038; Jan\u00e9s, 1982, pp. 103-104.<\/p>\n<p>(7) La presencia ignorada de Dios. Barcelona: Herder, l984, p. 60.<\/p>\n<p>(8) Discurso, cit., p. 28.<\/p>\n<p>(9) Ib\u00edd, p. 33.<\/p>\n<p>(10) Ib\u00edd, p. 34.<\/p>\n<p>(11) En De Trinitate, IX, 3, 13-15.<\/p>\n<p>(12) Sigo aqu\u00ed lo desarrollado en mi trabajo Educaci\u00f3n General y Filosof\u00eda. Caracas, V\u00e9rtice. 2\u00aa ed. 1997, pp. 56-58.<\/p>\n<p>(13) Arist\u00f3teles. Metaf\u00edsica, I, 2.<\/p>\n<p>(14) Ver: G. Polya, C\u00f3mo plantear y resolver problemas. M\u00e9xico, Trillas, 5\u00aa ed. 1975, p. 57. Afirma: \u201ctratar\u00e1, pues, ante todo, de comprender el problema de un modo tan completo y claro como sea posible. Pero eso no basta. Debe concentrarse en el problema y desear ansiosamente la soluci\u00f3n. Si no puede hacer nacer el deseo real de resolverlo, m\u00e1s vale abandonarlo. El secreto del \u00e9xito real radica en entregarse al problema en cuerpo y alma\u201d.<\/p>\n<p>(15) De Civitate Dei, IV, 4: Remota itaque iustitia quid sunt regna nisi magna latrocinia?<\/p>\n<p>(16) Proverbios, 11, 14.<\/p>\n<p>(17) He estudiado ese pasaje en un trabajo publicado en el Bolet\u00edn hist\u00f3rico de la Fundaci\u00f3n Boulton, n. 41, Caracas, mayo de 1976. Recogido luego en Educaci\u00f3n General y Filosof\u00eda, cit.<\/p>\n<p>(18) Discurso, cit., pp. 39-40.<\/p>\n<p>(19) He tratado el punto, con cierto detalle, en un ensayo con el mismo t\u00edtulo recogido en Ensayos sobre nuestra situaci\u00f3n cultural. Caracas, Fundaci\u00f3n para la Cultura Urbana, 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 29 de noviembre se cumplieron 236 a\u00f1os de Andr\u00e9s Bello. 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