{"id":2177,"date":"2023-11-22T11:02:00","date_gmt":"2023-11-22T15:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/?p=2177"},"modified":"2026-08-11T11:57:12","modified_gmt":"2026-08-11T16:27:12","slug":"el-lenguaje-olvidado-de-la-infancia-discurso-de-ingreso-a-la-academia-venezolana-de-la-lengua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/el-lenguaje-olvidado-de-la-infancia-discurso-de-ingreso-a-la-academia-venezolana-de-la-lengua\/","title":{"rendered":"El lenguaje olvidado de la infancia"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/www.cuatrogatos.org\/es\/site\/articulo\/1524#\">Fanuel Han\u00e1n Diaz<\/a><br \/>Discurso de ingreso a la Academia Venezolana de la Lengua<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"433\" src=\"https:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/FanuelDiaz-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2180\" srcset=\"https:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/FanuelDiaz-1.jpg 500w, https:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/FanuelDiaz-1-300x260.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fanuel D\u00edaz en el paraninfo del Palacio de las Academias<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Buenos d\u00edas a todos los que hoy me acompa\u00f1an en este acto de incorporaci\u00f3n a la Academia Venezolana de la Lengua. Me alegra ver tantas caras conocidas, de personas que han tenido una incidencia para que yo me encuentre ahora en este podio de tanto prestigio para las letras. Quiero agradecer especialmente la presencia de mi familia, de Jos\u00e9 Gregorio Toro y de D. Horacio Biord Castillo que han sido acompa\u00f1antes fundamentales para alcanzar este reconocimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os me dedico a la investigaci\u00f3n y estudio de la literatura infantil y juvenil. De hecho, cuando me preguntan si soy escritor o especialista o profesor o editor siempre aclaro que s\u00ed, que soy todas esas cosas, pero que principalmente me defino como investigador. La investigaci\u00f3n es un oficio solitario, que requiere mucho tiempo de dedicaci\u00f3n y sobre todo rigor. Estar horas escudri\u00f1ando por cuenta propia, dedicar mucho del tiempo libre, s\u00e1bados, domingos, para avanzar en proyectos de estudio sin el amparo de una universidad o instituci\u00f3n es lo que he hecho gran parte de mi vida. Es lo que en ingl\u00e9s se llama independente scholar. Y celebro que la Academia haya tenido la generosidad de incluir un perfil como el m\u00edo para formar parte de este c\u00f3nclave porque alienta el trabajo de personas como yo que hacemos una labor que muchas veces pasa desapercibida. Pero, principalmente porque otorga un espaldarazo a la literatura infantil y juvenil en un \u00e1mbito tan formal de la lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero viajar por un momento a un territorio muy personal, mis recuerdos de infancia. Como dice Paul Auster: \u201cla memoria es un lugar real que podemos visitar\u201d. V\u00edvidas im\u00e1genes me sorprenden, mi padre lector impenitente quien todas las noches sin falta tomaba un libro para leer a la luz de una l\u00e1mpara; la casa colonial donde pas\u00e9 parte de mi ni\u00f1ez con un patio lleno de \u00e1rboles frutales y p\u00e1jaros y enso\u00f1aciones; las historias de entierros con botijas de morocotas que se contaban en la familia; la hacienda en Tur\u00e9n donde pas\u00e1bamos las vacaciones y sin saberlo donde de manera intuitiva me llen\u00e9 de las experiencias m\u00e1s potentes del realismo m\u00e1gico\u2026 todos hemos configurado un recuerdo de esa geograf\u00eda particular que en alg\u00fan momento habitamos y que dejamos atr\u00e1s sin darnos cuenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro mundo hay una tribu semisalvaje muy especial, muy antigua y ampliamente extendida, a la que antrop\u00f3logos e historiadores s\u00ed le han comenzado a prestar atenci\u00f3n recientemente. Todos nosotros hemos pertenecido a esta tribu; hemos conocido sus costumbres, sus h\u00e1bitos y sus ritos, su folklore y sus textos sagrados. Me estoy refiriendo a los ni\u00f1os. Sin embargo, estos textos sagrados de la infancia no siempre son los que recomiendan los mayores, seg\u00fan descubr\u00ed muy pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo comienza&nbsp;<em>No se lo cuentes a los mayores<\/em>, un perspicaz ensayo de la profesora estadounidense Alison Lurie, donde describe esa ind\u00f3mita comunidad de la que hemos formado parte, quiz\u00e1s ahora desdibujada en nuestra memoria. En esa geograf\u00eda, lejana, libre y extravagante, todos sus habitantes se comunican con un lenguaje particular, desarticulado a veces, il\u00f3gico otras tantas, aunque siempre marcado por el sentido del ritmo, por las reglas del juego y el sinsentido. Desde distintas disciplinas se ha demostrado que el habla de la infancia es profundamente diferente del de los adultos. De ese lenguaje y de su erosi\u00f3n quisiera hablarles.<\/p>\n\n\n\n<p>En el vientre materno, despu\u00e9s de las 24 semanas el beb\u00e9 puede escuchar los sonidos de su entorno, las voces que llegan amortiguadas por el l\u00edquido amni\u00f3tico, pero m\u00e1s claramente los movimientos del cuerpo de su madre. Los latidos del coraz\u00f3n con su ciclo que alterna di\u00e1stole y s\u00edstole le resultan un sonido familiar y cercano que encontrar\u00e1 eco en las canciones de cuna que escuchar\u00e1 cuando ingrese al mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Dormite, mi ni\u00f1o<\/p>\n\n\n\n<p>que est\u00e1s en la cuna,<\/p>\n\n\n\n<p>que no hay mazamorra<\/p>\n\n\n\n<p>ni leche ninguna.<\/p>\n\n\n\n<p>Dormite, mi ni\u00f1o<\/p>\n\n\n\n<p>que est\u00e1s en la hamaca,<\/p>\n\n\n\n<p>que no hay mazamorra,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>ni leche de vaca.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Patr\u00f3n binario que tambi\u00e9n se traslada a las nanas literarias como este &#8220;Canto para dormir a un negrito&#8221; del cubano Emilio Ballagas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>D\u00f3rmiti mi nengre,<\/p>\n\n\n\n<p>d\u00f3rmiti ningrito.<\/p>\n\n\n\n<p>Caimito y merengue,<\/p>\n\n\n\n<p>merengue y caimito.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00f3rmiti mi nengre,<\/p>\n\n\n\n<p>mi nengre bonito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Diente de merengue,<\/p>\n\n\n\n<p>bemba de caimito!<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando tu sia glandi<\/p>\n\n\n\n<p>v\u00e1 a s\u00e9 bosiador\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Nengre de mi vida,<\/p>\n\n\n\n<p>nengre de mi amor\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>(Mi chiviricoqui,<\/p>\n\n\n\n<p>chiviricoc\u00f3&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Yo gualda pa ti<\/p>\n\n\n\n<p>taj\u00e1 de mel\u00f3n!)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La tradici\u00f3n oral, que nutre el habla primordial de la infancia, abunda en textos que est\u00e1n impregnados de la candencia oculta del cuerpo, ritmos que moldean una relaci\u00f3n biol\u00f3gica y ancestral con el lenguaje. As\u00ed se construyen las primeras canciones que cantamos, las primeras retah\u00edlas, sobre una estructura tonal que heredamos de un ADN mucho m\u00e1s antiguo que el lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Acudo nuevamente a mis memorias de infancia para recordar una tonada que cant\u00e1bamos con regocijo, sin percatarnos de su sentido machista ni de su relaci\u00f3n inconexa entre las escenas, pero s\u00ed encantados por su estribillo que a manera de eco repet\u00eda las s\u00edlabas finales en cada estrofa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El cacique Guaicaipuro puro puro puro,<\/p>\n\n\n\n<p>ha matado a su mujer jer jer jer,<\/p>\n\n\n\n<p>porque no le dio dinero nero nero nero<\/p>\n\n\n\n<p>para irse, para irse en el tren tren tren.<\/p>\n\n\n\n<p>En el tren hab\u00eda un vieja vieja vieja<\/p>\n\n\n\n<p>que ten\u00eda un lorito rito rito rito<\/p>\n\n\n\n<p>y el lorito iba diciendo ciendo ciendo ciendo,<\/p>\n\n\n\n<p>viva Espa\u00f1a Venezuela y viva yo tambi\u00e9n,<\/p>\n\n\n\n<p>viva Espa\u00f1a Venezuela y viva yo tambi\u00e9n\u201d.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El orden de la repetici\u00f3n es una esencia que destilan esos \u201ctextos sagrados\u201d de la infancia, sus construcciones f\u00f3nicas que van retozando como una marea subterr\u00e1nea e&nbsp; hipnotizan por el puro placer de seducir el o\u00eddo, para recordarnos que somos un tejido de ritmos.&nbsp; El de nuestro propio cuerpo, el de la vida y el del cosmos, m\u00e1s all\u00e1 de nuestra conciencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra ley que sostiene el habla de la infancia es el juego. Como se\u00f1ala el fil\u00f3sofo holand\u00e9s Johan Huzinga en su&nbsp; magistral ensayo Homo ludens, la cultura est\u00e1 atravesada por el juego, pulsi\u00f3n que es com\u00fan en los seres humanos y los animales, es una actividad que tiene sus propias reglas, su tiempo suspendido y su libertad. Todo en la cultura tiene que ver con el juego: el mito, la religi\u00f3n, la fiesta, el culto, el deporte, el lenguaje\u2026 incluso la guerra. Desde la mirada del adulto parece intrascendente el universo l\u00fadico en el que est\u00e1 sumido el ni\u00f1o, pero que es vital como estrategia para acercarse a muchas experiencias que ser\u00e1n parte de su mundo como adulto.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus acercamientos a la psicolog\u00eda de la primera infancia, la catedr\u00e1tica Alison Gopnik retoma&nbsp; investigaciones de la antropolog\u00eda biol\u00f3gica que&nbsp; se preguntan acerca de por qu\u00e9 la infancia en el ser humano es tan larga, a diferencia de otras especies de primates que alcanzan la madurez tempranamente. La infancia humana es prolongada, alcanzamos tard\u00edamente la maduraci\u00f3n sexual y la regulaci\u00f3n emocional. En parte esta condici\u00f3n explica el trance que nos sumerge en la ni\u00f1ez en esa natural burbuja en la que la fantas\u00eda convive de forma natural con la realidad,&nbsp; en la que practicamos&nbsp; distintos juegos de roles, y por supuesto jugamos con las palabras, la materia prima del lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente me sumerjo en el territorio de mi propia infancia para rememorar la fuerza m\u00e1gica de las palabras, el poder mismo curativo de ciertas salmos en los ritos de nuestra infancia, Sana, sana colita de rana, sino sanas hoy sanar\u00e1s ma\u00f1ana\u2026 o el conjuro que evoc\u00e1bamos cuando cre\u00edamos que ten\u00edamos el poder de invocar la lluvia:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Que llueva que llueva&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>la vieja est\u00e1 en la cueva,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>los pajaritos cantan,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>la nubes se levantan&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>que s\u00ed, que no,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>que caiga un chaparr\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>&nbsp;Y como si nunca los hubi\u00e9semos escuchado, recit\u00e1bamos entre nosotros lo habitantes de ese territorio compartido, textos que encontraban sentido en cada nueva repetici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2013Pap\u00e1, mam\u00e1,<\/p>\n\n\n\n<p>Pepito me quiere pegar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Por nada<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Por algo ser\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Por un pan,<\/p>\n\n\n\n<p>por un tomate,<\/p>\n\n\n\n<p>por una torta de chocolate.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>O el estribillo jocoso de esta composici\u00f3n, que nos hac\u00eda evocar la imagen de una tragedia que terminaba en risotada:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Una vieja mat\u00f3 un gato<\/p>\n\n\n\n<p>con la punta del zapato<\/p>\n\n\n\n<p>pobre vieja, pobre gato<\/p>\n\n\n\n<p>pobre punta del zapato.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta propensi\u00f3n al juego que impregna los textos de la infancia, ha sido base para la consolidaci\u00f3n de muchos experimentos creativos. Apenas terminada la primera guerra mundial en el cabaret Voltaire, en Zurich, se firma el manifiesto de una escuela de vanguardia que se autoproclama como antiarte. Los dada\u00edstas, que as\u00ed decidieron llamarse, toman su nombre de Dad\u00e1, una palabra escogida al azar en un diccionario y que tiene que ver con un juego del lenguaje infantil. El poeta Tristan Tzar\u00e1 escribe un poema ir\u00f3nico que revela esos nuevos caminos irracionales que asumen como consigna de la creaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Coja un peri\u00f3dico.<\/p>\n\n\n\n<p>Coja unas tijeras.<\/p>\n\n\n\n<p>Escoja en el peri\u00f3dico un art\u00edculo de la longitud que cuenta<\/p>\n\n\n\n<p>darle a su poema.<\/p>\n\n\n\n<p>Recorte el art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que<\/p>\n\n\n\n<p>forman el art\u00edculo y m\u00e9talas en una bolsa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ag\u00edtela suavemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora saque cada recorte uno tras otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Copie concienzudamente<\/p>\n\n\n\n<p>en el orden en que hayan salido de la bolsa.<\/p>\n\n\n\n<p>El poema se parecer\u00e1 a usted.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es usted un escritor infinitamente original y de una<\/p>\n\n\n\n<p>sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El absurdo, el sinsentido es otro de los rasgos que identifican con fuerza ese idioma particular de la infancia. En la tradici\u00f3n inglesa el &#8220;Jabberwocky&#8221; de Lewis Carroll, que aparece en&nbsp;<em>Alicia a trav\u00e9s del espejo<\/em>, est\u00e1 considerado como el poema absurdo m\u00e1s importante de la literatura inglesa. Leo la traducci\u00f3n de su primera estrofa:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Brillaba, brumeando negro, el sol;<\/p>\n\n\n\n<p>agiliscosos giroscaban los limazones<\/p>\n\n\n\n<p>banerrando por las v\u00e1paras lejanas;<\/p>\n\n\n\n<p>mimosos se frunc\u00edan los borogobios<\/p>\n\n\n\n<p>mientras el momio rantas murgiflaba.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En su incursi\u00f3n por el pa\u00eds del espejo, Alicia se detiene a leer este poema en un libro encontrado en el universo invertido, confundida comenta luego de haberlo le\u00eddo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2013Parece muy bonito \u2013dijo cuando termin\u00f3 de leerlo\u2013, \u00a1pero es algo dif\u00edcil de entender! \u2013(Es que no quer\u00eda confesar, incluso a s\u00ed misma, que no hab\u00eda entendido nada en absoluto.)\u2013 De alguna manera, parece llenar mi cabeza de ideas, \u00a1solo que no s\u00e9 exactamente qu\u00e9 son!<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Palabras que derivan de combinaciones azarosas, que exploran sentidos, que dinamitan la l\u00f3gica racional,&nbsp; construyen formas h\u00edbridas y recrean patrones f\u00f3nicos incongruentes. Ellas son la materia prima del lenguaje que comunica a los habitantes de la infancia. Galimat\u00edas dir\u00e1n algunos, un t\u00e9rmino de interesante etimolog\u00eda que hemos tomado del franc\u00e9s para referirnos al lenguaje confuso y poco claro. O jerigonza como se describe el mecanismo l\u00fadico donde se intercambian s\u00edlabas para inventar un c\u00f3digo de comunicaci\u00f3n propio, como el idioma del cuti o las frases donde intercal\u00e1bamos una consonante, para comunicarnos en clave:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2013\u00bfVapa mopos apa jupu garpa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00edpi.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n de nosotros no recuerda alguna de esta formas escamoteadas del leguaje que nos hicieron felices en la infancia? Tan leg\u00edtimas que han abonado fascinantes mecanismos de creaci\u00f3n para la literatura adulta, como las jitanj\u00e1foras de la poes\u00eda de vanguardia latinoamericana, el creacionismo de Vicente Huidobro o el g\u00edglico creado por Julio Cort\u00e1zar en su novela&nbsp;<em>Rayuela<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas formas del lenguaje infantil desarticulan la l\u00f3gica por el placer de experimentar otros sentidos, de construir un mundo propio, y tambi\u00e9n de crear significado. Porque construir sentido adquiere, durante esta etapa de la vida, otras dimensiones, m\u00e1s el\u00e1sticas, inacabadas, prometedoras. Disrupci\u00f3n permanente, una disposici\u00f3n natural que inexplicablemente abandonamos al cruzar las fronteras hacia el mundo reglado.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Ene, tene, t\u00fa<\/p>\n\n\n\n<p>cape, nane, n\u00fa<\/p>\n\n\n\n<p>tiza, f\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p>tumba, l\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p>es, tis, tos, tus<\/p>\n\n\n\n<p>para que la lleves t\u00fa.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Las palabras, materia informe y poderosa que nos permiten construir y nombrar el mundo, adquieren en este pa\u00eds de los ni\u00f1os un valor distinto, inmensamente distinto, sonsonetes que no tienen significado en una lectura superficial, porque solo se revela a niveles m\u00e1s profundos y en contextos de comunicaci\u00f3n. Parad\u00f3jicamente, la palabra infancia proviene del lat\u00edn infans, que literalmente quiere decir \u201cincapaz de hablar\u201d. Quiz\u00e1s porque a\u00fan el ni\u00f1o no se expone al habla p\u00fablica o no se expresa de una manera completamente inteligible. Resulta curioso que este per\u00edodo germinal de la vida del ser humano se defina por el dominio del lenguaje estructurado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy las llamadas infancias conviven en entornos muy distintos. Expuestas a las nuevas tecnolog\u00edas desde edades tempranas, se involucran con otros c\u00f3digos, las im\u00e1genes cobran protagonismo, el alfabeto de los emoticones resulta m\u00e1s pr\u00e1ctico y la interacci\u00f3n, el uso de los dedos y las manos, es imprescindible para mantener contacto con las pantallas t\u00e1ctiles. Nuevos contextos sociales acent\u00faan el aislamiento de los ni\u00f1os, que cada vez m\u00e1s han perdido el espacio de lo p\u00fablico y la capacidad para socializar con otros miembros de su propia tribu. Ya resulta extra\u00f1o y hasta ex\u00f3tico ese lenguaje primordial de la oralidad, con sus cadencias r\u00edtmicas, sus retru\u00e9canos y sus disparates.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos asistiendo a un proceso vertiginoso de desintegraci\u00f3n. Para los lectores ni\u00f1os de hoy, aislados y altamente tecnologizados, los textos de la tradici\u00f3n oral son como si se enfrentaran a una obra escrita en el espa\u00f1ol de Cervantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar del espa\u00f1ol de Cervantes, por cierto, me detona otro viaje al pa\u00eds de mi infancia, en esa hacienda del realismo m\u00e1gico donde sol\u00edamos pasar las vacaciones.&nbsp; Recuerdo un galp\u00f3n inmenso y destartalado donde estaba el gallinero y donde se hac\u00edan las arepas a le\u00f1a en un budare enorme. All\u00ed,&nbsp; Cista, una se\u00f1ora ya vieja que viv\u00eda en un cuartucho y que mascaba chim\u00f3, hablaba un espa\u00f1ol lleno de arca\u00edsmos: agora, mesmo, naiden y colorao.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y como dec\u00eda, en el lenguaje de las nuevas infancias ya casi resultan extintas muchas formas de la oralidad que nos eran familiares y que aprendimos porque otros habitantes de ese pa\u00eds ignoto nos legaron, como un tesoro vivo que luego nosotros heredamos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s, como en Macondo, la peste del olvido se haya expandido como un virus en las nuevas generaciones y haya que recordar las palabras con las que damos los nombres a las cosas, o tal vez como ocurre en otros lugares del planeta, el idioma de la infancia est\u00e1 desapareciendo junto con otras lenguas abor\u00edgenes en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos textos han quedado registrados como curiosidades folcl\u00f3ricas, como esta f\u00f3rmula de juego que usaban los ni\u00f1os de principio del siglo XX en Argentina:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Apet\u00e9n sembr\u00e9i<\/p>\n\n\n\n<p>tucum\u00e1n leny\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p>mamam\u00ed surt\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p>buri v\u00fa carch\u00e9i.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En nuestro mundo adulto ese lenguaje emerge rara vez en las evocaciones que algunos viajes a la memoria nos suscitan. Y en las nuevas comarcas de la ni\u00f1ez est\u00e1 sucumbiendo como el reino de Fantas\u00eda devorado por la Nada de&nbsp;<em>La historia interminable<\/em>&nbsp;de Michael Ende. Somos seres de palabras, acumulamos una memoria gen\u00e9tica que corre el riesgo de extraviarse si no existen nuevos hablantes que transfieran ese saber antiguo y desconocido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Conf\u00edo en que a\u00fan haya tiempo para rescatar del olvido ese lenguaje de la infancia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas gracias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em> Caracas, 22 de noviembre de 2023.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/El-lenguaje-olvidado-de-la-infancia.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Embed of El lenguaje olvidado de la infancia.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-640dcc77-54d2-4b80-9113-ff03037f34c6\" href=\"https:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/El-lenguaje-olvidado-de-la-infancia.pdf\">El lenguaje olvidado de la infancia<\/a><a href=\"https:\/\/avelengua.org.ve\/cms\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/El-lenguaje-olvidado-de-la-infancia.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-640dcc77-54d2-4b80-9113-ff03037f34c6\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fanuel Han\u00e1n DiazDiscurso de ingreso a la Academia Venezolana de la Lengua Buenos d\u00edas a todos los que hoy me acompa\u00f1an en este acto de incorporaci\u00f3n a la Academia Venezolana de la Lengua. 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